Receta médica online
21,90 €
Receta médica online21,90 €
Receta médica onlineCon esta receta médica online usted pide la medicación que ya toma o un tratamiento nuevo, siempre que su problema se pueda valorar con un cuestionario médico. No necesita cita ni videollamada: el médico lee sus respuestas, puede pedirle un informe, una analítica o una toma de tensión y decide si prescribe. Debajo tiene qué casos encajan, qué no recetamos, cuánto cuesta y qué parte depende del farmacéutico.
Hay dos caminos. El primero es continuar un tratamiento que ya tiene pautado, con el mismo principio activo, la misma dosis y la misma indicación por la que se lo recetaron. Es el caso más sencillo: la decisión clínica difícil ya se tomó entonces, y lo que se valora ahora es si sigue habiendo motivo para continuar y si no ha aparecido nada que desaconseje seguir.
El segundo es un medicamento nuevo para una dolencia o un diagnóstico que el médico pueda valorar con lo que usted describe. Usted elige el medicamento o describe lo que le pasa, y el médico decide. Para iniciar un tratamiento, sus respuestas tienen que mostrar una indicación clara; si faltan datos, puede pedirle un informe, una analítica o que se tome la tensión, puede aconsejarle que le vean en persona y también puede rechazar la solicitud.
Hay fármacos cuya primera prescripción solo es segura después de explorarle o de hacer alguna prueba: si el suyo es uno de ellos, el médico le pedirá esos resultados o le dirá que lo trate en consulta presencial.
Hay dos situaciones que conviene separar. El cambio de fármaco o el ajuste de dosis porque el control ha empeorado suele exigir revisar el problema, no solo emitir un documento, y la segunda opinión sobre si el tratamiento que toma es el adecuado para usted es otra clase de consulta, que un cuestionario no resuelve. Para cualquiera de las dos le conviene su médico de cabecera o su especialista, y preferimos avisarle antes de que pague una valoración cuyo final ya se puede prever.
Encajan bien los tratamientos de larga duración con una dosis estable y unos controles razonablemente al día. Son ejemplos de este tipo de tratamiento los antihipertensivos, las estatinas y otros fármacos para el colesterol, la levotiroxina, los antidiabéticos orales, los inhaladores de mantenimiento del asma y la EPOC, los protectores gástricos y los antihistamínicos que se toman de forma continuada.
Si usa un inhalador, en la sección de asma y vías respiratorias explicamos qué datos conviene dar en el cuestionario. También puede valorarse un medicamento nuevo cuando la dolencia se orienta con lo que usted cuenta y no hace falta explorarle para decidir; si su caso no es así, el médico se lo dirá.
La anticoncepción hormonal y el tratamiento farmacológico del sobrepeso se solicitan aparte, porque sus criterios son distintos y merecen su propia explicación. Si quiere iniciar o mantener la píldora, el parche o el anillo, vaya a renovar anticonceptivos; si lo que busca es tratar la obesidad con medicación, la página es sobrepeso y obesidad.
A distancia no valoramos los tratamientos psiquiátricos, incluidos los antidepresivos, ni siquiera para continuar una pauta ya establecida, ni ningún cuadro que necesite exploración para decidir. Un formulario no ausculta ni palpa, por bien redactado que esté el cuestionario.
Hay medicamentos que no recetamos en ningún caso, ni para empezar ni para continuar, aunque lleve años con la misma pauta: los opioides, las benzodiazepinas, los hipnóticos del grupo Z, estimulantes como el metilfenidato o la lisdexanfetamina, los gabapentinoides, es decir, la pregabalina y la gabapentina, y el cannabis medicinal. Si toma alguno de ellos, la receta tiene que hacérsela el médico que lleva ese tratamiento.
Tampoco entran los tratamientos que exigen controles presenciales o programas de seguimiento específicos, como la isotretinoína oral, ni la colocación de dispositivos, ni nada que requiera una exploración para decidir.
Y conviene dejar clara otra frontera: no emitimos recetas del Sistema Nacional de Salud ni tenemos acceso a la receta electrónica pública, y tampoco expedimos partes de baja por incapacidad temporal, que corresponden en exclusiva al médico del SNS o al de la mutua. Si lo que necesita es alguno de esos documentos, esta no es la vía.
Si va a continuar un tratamiento, necesita algo que acredite que existe y en qué términos. Sirve un informe médico, un informe de alta hospitalaria, la hoja de tratamiento activo, una prescripción anterior o incluso una fotografía nítida del envase en la que se lean el nombre comercial, el principio activo, la dosis y el formato. Cuanto más reciente sea el documento, mejor.
Si pide un medicamento nuevo, lo esencial es describir bien el problema: desde cuándo lo tiene, cómo ha evolucionado, qué ha probado ya y qué diagnósticos le han hecho, y adjuntar los informes o analíticas que tenga.
Si su tratamiento lleva asociados controles periódicos, como ocurre con la tiroides, el colesterol, la tensión arterial o la diabetes, adjuntar la última analítica o sus últimas cifras ahorra una ronda de preguntas y hace que la valoración se resuelva de una sola vez. Lo mismo vale para la lista completa de medicamentos que toma, incluidos los que compra sin receta y los suplementos: buena parte de las interacciones relevantes aparecen precisamente ahí.
Si el médico le pide un documento concreto y usted no lo aporta, la valoración no puede completarse. Conviene saberlo antes de empezar, porque ese supuesto tiene consecuencias sobre la tarifa que explicamos más abajo.
Aquí no hay un médico online esperándole al otro lado de la pantalla. No es una consulta médica online por vídeo ni por teléfono, y el médico no abre un chat con usted: trabaja con lo que usted escribe y adjunta, cuando le llega su solicitud. Por eso tampoco hace falta pedir cita ni reservar una hora.
Escribir en lugar de hablar tiene su lado bueno: usted contesta sin prisa, puede ir a buscar la caja del medicamento y localizar el último informe antes de responder. Y tiene su límite: el médico no ve ni explora nada que usted no le cuente, de modo que su decisión será tan sólida como la información que le dé. El recorrido, paso a paso:
Las solicitudes las valora el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301), del Colegio de Médicos de Olsztyn. No está colegiado en España, y preferimos decirlo de entrada. El reconocimiento en España de una receta expedida en otro Estado de la Unión procede de la Directiva 2011/24/UE, que el Real Decreto 81/2014 incorporó al derecho español, y las condiciones para dispensarla están en el artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010.
El artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010 enumera los datos mínimos que debe llevar una receta expedida en otro Estado miembro para dispensarse en España: la identificación del paciente, la fecha de expedición, los datos del médico con su cualificación, su contacto y su firma, y el medicamento por su denominación común, con la forma farmacéutica, la cantidad, la dosis y la pauta.
Si la valoración es favorable, le llega por correo electrónico un PDF con su nombre completo y su fecha de nacimiento, la fecha de expedición, el medicamento con su forma, dosis, cantidad y pauta, y los datos del médico: nombre, cualificación, número de colegiación, contacto, dirección profesional y firma. Puede llevarlo impreso o enseñarlo en el móvil, y conviene que lleve también su DNI, NIE o pasaporte por si el farmacéutico quiere comprobar su identidad. No hay código PIN ni clave que recordar.
El fármaco aparece con su denominación común, es decir, por la sustancia: los nombres comerciales varían de un país a otro y la denominación común se entiende en todos. La marca solo se añade si es un medicamento biológico o si el médico la considera necesaria, y en ese caso la receta lo justifica.
La decisión de dispensar corresponde al farmacéutico. El mismo artículo 15 bis le reconoce el derecho a no dispensar una receta de otro Estado miembro cuando tiene dudas razonables sobre su autenticidad o su validez, salvo que pueda comprobar que la prescripción es legítima. Por eso no le prometemos que la farmacia vaya a aceptarla: depende de su criterio profesional.
Nosotros no vendemos ni enviamos medicamentos: el medicamento lo paga usted y lo recoge en su farmacia.
La valoración cuesta 21,90 €. Usted paga el trabajo del médico sobre su solicitud, no un documento: leer un caso que termina en receta le lleva el mismo tiempo que leer uno que termina en negativa.
Las condiciones de la tarifa, tal como figuran en el servicio, son estas: «La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.»
Si quiere, puede añadir la tramitación prioritaria por 8,90 €. Con ella su solicitud pasa por delante en el orden de revisión, pero no supone ningún plazo de respuesta: no lo damos ni con prioridad ni sin ella.
El medicamento se paga aparte, en la farmacia. Como no es una receta del Sistema Nacional de Salud, no lleva la aportación reducida de la dispensación financiada, y el artículo 20 del Real Decreto 81/2014 lo deja claro: el reconocimiento de recetas de otro Estado miembro no afecta a las normas sobre financiación pública de los medicamentos. En un tratamiento crónico financiado, esa diferencia puede ser importante.
Antes de pagar, en la casilla en la que acepta las condiciones, usted pide además de forma expresa que la valoración empiece antes de que terminen los 14 días del plazo de desistimiento, sabiendo que ese derecho se pierde cuando el servicio se ha prestado por completo. Es la regla que fija el artículo 103 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios para los servicios que se ejecutan dentro de ese plazo.
Si usted continúa un tratamiento, el médico revisa tres cosas: que la indicación siga siendo la misma, que la dosis sea coherente con lo que consta en la documentación y que no haya aparecido nada que contraindique continuar. Si usted pide uno nuevo, revisa que sus respuestas muestren una indicación clara, que no haya contraindicaciones ni interacciones con lo que ya toma y que el problema pueda valorarse sin explorarle.
En los dos casos tiene en cuenta las alergias, el embarazo o la lactancia y los medicamentos nuevos que usted haya empezado a tomar, y en una continuación también los síntomas que sugieran que el tratamiento ya no controla bien el problema. También comprueba que los controles asociados al fármaco estén razonablemente al día.
Se deniega, entre otros supuestos, cuando en un medicamento nuevo no hay una indicación clara, cuando en una continuación la dosis solicitada no coincide con la documentada, cuando el fármaco pertenece a los grupos excluidos y cuando el cuadro que usted describe apunta a algo que necesita exploración. Una negativa razonada es un resultado clínico legítimo, no un fallo del servicio.
Y una receta online no sustituye a los controles periódicos. Si lleva tiempo sin revisión, sin analítica o sin que nadie le mida la tensión, lo que toca es una cita con su médico. Ante dolor torácico, dificultad respiratoria, pérdida de fuerza o del habla, o cualquier cuadro brusco e intenso, acuda a urgencias o llame al 112.
El responsable médico de esta página es el médico Damian Wojno (n.º 3211301), el mismo médico que valora las solicitudes. El servicio lo presta MEDINOW Sp. z o.o., y si encuentra un dato que no cuadra puede escribirnos a [email protected].
Si duda de algo sobre un medicamento concreto, la referencia es su ficha técnica en CIMA, el registro de la AEMPS, y no un resumen como este. Lo que lee aquí es información general: no ocupa el lugar de su médico de cabecera ni de su especialista, no reemplaza el criterio del farmacéutico y no evita la exploración presencial cuando un problema nuevo o agudo la necesita.
En España no se puede hacer publicidad dirigida al público de los medicamentos que necesitan receta: el artículo 80 del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos solo la permite para fármacos no financiados que se usan sin intervención de un médico. Por eso en esta página no verá marcas presentadas como oferta ni precios de medicamentos.
No. Sirve para seguir con un tratamiento que ya toma y para empezar uno nuevo si el problema se puede valorar por escrito. No recetamos opioides, benzodiazepinas, hipnóticos Z, estimulantes, gabapentinoides ni cannabis medicinal. Por ahora tampoco entran los tratamientos con programas de control específicos, como la isotretinoína oral, ni los antidepresivos y los demás tratamientos psiquiátricos.
Sí. La primera receta es posible, pero requiere que sus respuestas muestren una indicación clara y que no haya contraindicaciones. Con algunos medicamentos, el médico puede pedirle resultados de pruebas, un informe o una toma de tensión, o recomendarle una consulta presencial antes de empezar, y también puede denegar la solicitud. Continuar un tratamiento que ya toma suele ser más sencillo, pero no es obligatorio. Si ya lo toma y le han cambiado la dosis, aporte el documento del médico que la cambió.
No. No emitimos recetas del Sistema Nacional de Salud ni accedemos a la receta electrónica pública, que gestiona su médico dentro del sistema. Lo que usted recibe es una receta privada, expedida por un médico de otro Estado de la Unión Europea. En la práctica, el medicamento lo paga usted entero en la farmacia, sin la aportación reducida que tienen las recetas financiadas.
Si continúa un tratamiento, algo que lo acredite y en qué términos: un informe médico, la hoja de tratamiento activo, una prescripción anterior o una foto nítida del envase donde se lean el principio activo, la dosis y el formato. Si pide un medicamento nuevo, una descripción clara del problema y los informes o analíticas relacionados que tenga. Si su tratamiento lleva controles periódicos, adjunte la última analítica o sus últimas cifras. Si el médico le pide un documento y usted no lo aporta, la valoración no puede completarse.
Se aplican las condiciones del servicio, que dicen literalmente: «La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.»
Eso lo decide el farmacéutico. En España, una receta extendida en otro Estado miembro puede dispensarse gracias al artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010, pero la norma deja en sus manos negarse cuando le surgen dudas razonables de que la receta sea auténtica o siga siendo válida, a menos que consiga comprobar su legitimidad. Lo que está en nuestra mano es que el documento llegue con todos sus datos, los del medicamento y los del médico.
No. No hay videollamada, ni llamadas, ni chat con el médico: usted rellena un cuestionario, adjunta lo que tenga y el médico responde por escrito. Si busca un médico online con el que hablar en directo, este servicio no es eso.